El 26 de junio será celebrado en Madrid el primer juicio por robos niños en España

MADRID. La Justicia española celebrará el primer juicio por un caso de bebés robados el próximo día 26 de junio, en el que está acusado el doctor Eduardo Vela por participar en el presunto robo de un bebé en el año 1969 en una clínica de Madrid.

En este juicio, que se celebrará en la Audiencia Provincial de Madrid, la Fiscalía pide once años de prisión para el acusado, ginecólogo y exdirector de la clínica, por participar en el robo de Inés Madrigal, nacida en 1969 y sustraída de sus padres biológicos y entregada a una pareja que no podía tener hijos.

Vela, de 85 años, ya declaró como imputado en diciembre de 2013 en relación con la denuncia del robo de Madrigal, aunque se desvinculó de esa supuesta trama y negó su participación en los hechos.

La causa de los “niños robados” se refiere a una trama que actuó en toda España, sobre todo en la década de los años 50 a 90 del siglo pasado, dedicada al robo y posterior venta de niños.

El primer caso llegó a los juzgados en 2012, tras la denuncia presentada por el supuesto robo de una bebé nacida en 1982, en la que se acusaba una monja, conocida como sor María, aunque la religiosa falleció en 2013 antes de ser juzgada.

En febrero de 2017, un juzgado de Madrid abrió juicio oral contra el doctor Eduardo Vela por el robo de un bebé en 1969.

Las víctimas observaban con desconfianza el horizonte judicial, dada la edad de los implicados.

De hecho, la Fiscalía había urgido a acelerar la causa, dada la edad del doctor y de la otra imputada, que reconoció ante el juez no ser la madre biológica de la denunciante, que tiene 94 años.

En esta presunta trama, los recién nacidos eran sustraídos en diversas clínicas y a los padres se les decía que habían muerto al nacer o a las pocas horas, víctimas de alguna infección, tras lo cual aceleraban los trámites de enterramiento sin la participación de la familia.

Los bebés eran entregados a otras parejas previa falsificación de los documentos, tanto del certificado de defunción como de la nueva inscripción como nacidos con otra identidad y otros padres, que pagaban por ello.