El Papa condena la arrogancia y la ambición

El papa Francisco cargó ayer contra la arrogancia, la ira y la ambición, y animó a las personas a compartir con los demás, durante la misa del Corpus Christi que presidió en el barrio romano de Casal Bertone. “Es triste ver con qué facilidad hoy se maldice, se desprecia, se insulta. Presos de un excesivo arrebato, no se consigue aguantar y se descarga la ira con cualquiera y por cualquier cosa”, lamentó Francisco.
El pontífice argentino criticó que, “a menudo, por desgracia, el que grita más y con más fuerza, el que está más enfadado, parece que tiene razón y recibe la aprobación de los demás”, y pidió que las personas no se dejen “contagiar por la arrogancia” y las lamentaciones.
Jorge Bergoglio también observó que las personas siempre buscan “aumentar las ganancias” y preguntó cuál es el propósito- “¿Dar o tener? ¿Compartir o acumular?”. Apuntó a que “la ‘economía’ del Evangelio multiplica compartiendo, nutre distribuyendo, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo”.
Por eso, frente a la arrogancia, el egoísmo, la ira y la ambición, Bergoglio apostó por la necesidad de que los seres humanos practiquen dos verbos “esenciales para la vida de cada día- decir y dar”. Dos acciones necesarias en las sociedades actuales, hambrientas “de amor y atención”, que sufren “la degradación y el abandono”, y en las que hay tantas “personas ancianas y solas, familias en dificultad” y “jóvenes que luchan con dificultad para ganarse el pan y alimentar sus sueños”. Francisco es el cuarto papa que visita la parroquia de Casal Bertone.