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MADRID

Leopoldo López, el político venezolano que durante años ha encabezado algunos de los mayores desafíos al gobierno del presidente Nicolás Maduro, prometió el martes desde su exilio autoimpuesto en España que seguirá luchando para “liberar” a su patria.

López, que pasó más de seis años en prisión, confinado en casa o refugiado en la embajada de España en Caracas, habló ante los medios de comunicación por primera vez desde que regresó con sus familiares a la capital española hace dos días.

“Es nuestra responsabilidad, y también de los pueblos que creen en la democracia, hacer lo que sea para liberar a Venezuela”, dijo López, y añadió que el cambio no debería ocurrir por una influencia externa, sino por la voluntad del pueblo venezolano “en coordinación con el mundo libre”.

López habló con los medios minutos después de que fue recibido por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez en la sede del Partido Socialista Obrero Español, al que pertenece el mandatario, en Madrid. La elección de la ubicación fue interpretada como un intento de Sánchez para distanciar a su coalición de izquierda de la política venezolana. El aliado de Sánchez en el gobierno, el partido Unidos Podemos de extrema izquierda, ha tenido conexiones con el movimiento socialista que gobierna Venezuela.

En un tuit, el PSOE compartió un video de la reunión y escribió que el partido quería una solución política para Venezuela por la “vía pacífica”.

“El pueblo venezolano debe sufrir lo mínimo”, tuiteó el PSOE.

Presentándose como “comisionado” del gobierno de Juan Guaidó —un protegido de López que ha sido reconocido como el presidente encargado de Venezuela por más de 50 países que consideran que la reelección de Maduro en 2018 es ilegítima_, López prometió promover nuevas elecciones presidenciales “libres, justas y verificables” en Venezuela.

Luego de años de un estancamiento político que ha erosionado el tejido social y económico de uno de los países más ricos de América Latina, el gobierno de Maduro se prepara para retomar el control de la Asamblea Nacional, la última institución importante del país que sigue en manos de la oposición, en las elecciones legislativas programadas para diciembre, las cuales Guaidó ha prometido boicotear.

López huyó el sábado de la residencia del embajador español en Caracas, donde se había refugiado desde que lideró una fallida revuelta militar contra Maduro en abril de 2019. El domingo aterrizó en Madrid, reuniéndose con su esposa, tres hijos, madre y padre. Este último es un legislador europeo miembro del Partido Popular de España.

López se rehusó a compartir detalles sobre su escape por temor a poner en peligro a otras personas. Pero señaló que la acusación sobre que su salida había sido negociada con el gobierno de Maduro era “totalmente falsa”.

“Sobre mi salida lo sabíamos cinco personas y nadie más. Nadie, ni siquiera mi esposa”, aseveró. “Lo organicé yo con las personas que me ayudaron, a quienes voy a proteger”, añadió.

Desde el escape de López, el gobierno de Venezuela ha retirado de su cargo como ministro del Interior al general que supervisaba al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional que tenía un contingente fuertemente armado afuera de la residencia del embajador español. En un comunicado, también acusó a España de ayudar al “terrorista” de López para que huyera.

López agradeció al embajador español, Jesús Silva, por darle refugio en Caracas y criticó las acciones del gobierno de Maduro para arrestar a algunos miembros de su partido y simpatizantes.

El político venezolano de 49 años fue sentenciado en 2015 a casi 14 años en prisión luego de ser declarado culpable de incitar a la violencia durante unas protestas contra el gobierno en las que fallecieron tres personas y decenas resultaron heridas. Fue liberado de una prisión militar en 2018, pero el año pasado incumplió con su arresto domiciliario cuando miles de personas se unieron a él y a Guaidó en un fallido intento de golpe de Estado.

En tanto, la oposición ha tenido problemas para volver a ganar impulso, y Maduro se ha mantenido firme con el control del ejército de la nación y de casi todas las demás competencias del Estado.

López, que dijo que se había visto obligado a abandonar Venezuela por las circunstancias, citó a un ex aspirante a la presidencia de Venezuela, Rómulo Betancourt, cuya frase “Vamos a regresar” se hizo famosa después de perder en los comicios de 1978. En sus décadas de carrera política, Betancourt tuvo que exiliarse en por lo menos tres ocasiones.

“Vamos a regresar a Venezuela para liberar a Venezuela y para construir la mejor Venezuela”, puntualizó López.

Cuando le preguntaron cómo planeaba seguir siendo relevante en la política venezolana, el líder opositor respondió que se enfocaría en ayudar a que Guaidó obtenga más apoyo internacional. Pidió a la Unión Europea “no hacerse la vista gorda y de no voltear la cara” y ampliar las sanciones existentes contra allegados de Maduro a 56 funcionarios que fueron señalados el año pasado en un informe de la ONU que destacaba los abusos cometidos en el país.

“Yo sí creo en ese tipo de sanciones porque he visto como funcionan”, dijo López.

Añadió que los funcionarios de alto rango del partido gobernante que ayuden a derrocar al mandatario deberían participar en la transición al nuevo régimen.

“Aquí yo sí quiero hacer énfasis en separar la estrategia de lo que es Nicolás Maduro y el resto de la realidad que lo rodea”, señaló López.

“Hay gente que dice que hay que salir de absolutamente todas las personas que han tenido algo que ver con la dictadura durante los últimos 20 años y eso es materialmente imposible”, puntualizó López.