Estados Unidos justifica prohibición importación azúcar de RD a su país

Por Ricardo (vozlibrerd@gmail.com)

Santo Domingo.- El  encargado de Negocios de Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana, Robert W. Thomas, justificó hoy la prohibición de  la importación de azúcar del Central Romana hacia ese país, alegando que busca mejores condiciones para los trabajadores y un ambiente de competencia más fuerte para las muchas empresas que sí tratan a sus trabajadores de manera justa.

Al hablar en el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR), el diplomático  dijo que la  Embajada de los Estado Unidos está dispuesta a trabajar con Central Romana si decide tomar un camino diferente.

Explicó que con esta acción buscan cumplir, incluso cuando tratándose  de una empresa estadounidense. «No estamos eludiendo nuestras propias responsabilidades: importar productos a Estados Unidos que se fabrican con trabajo forzoso va en contra de nuestros valores, y de nuestras leyes, y también va en contra de las leyes y los valores de la República Dominicana».

A continuación texto íntegro del discurso del encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, Robert W. Thomas sobre la prohibición a Central Romana 

A partir de hoy, el gobierno estadounidense, a través de la Agencia de Aduanas y Control Fronterizo, ha prohibido la importación de azúcar de Central Romana a los Estados Unidos.

Nuestra esperanza es que esta seria acción conduzca a mejores condiciones para los trabajadores y a un ambiente de competencia más fuerte para las muchas empresas que sí tratan a sus trabajadores de manera justa.

Estamos dispuestos a trabajar con la empresa si decide tomar un camino diferente, pero todos los trabajadores merecen un trato justo, y las empresas que sí defienden condiciones laborales justas no deberían tener que competir con las que no lo hacen.

Los dominicanos me han dejado claro que creen que todos los trabajadores merecen un trato justo, y la actual legislación laboral dominicana ya lo exige. En el marco del acuerdo comercial DR-CAFTA, tanto la República Dominicana como Estados Unidos se comprometieron a la plena aplicación de nuestras leyes laborales.

Con esta acción, estamos haciendo cumplir las nuestras, incluso cuando se trata de una empresa estadounidense. No estamos eludiendo nuestras propias responsabilidades: importar productos a Estados Unidos que se fabrican con trabajo forzoso va en contra de nuestros valores, y de nuestras leyes, y también va en contra de las leyes y los valores de la República Dominicana.

Trabajamos estrechamente con el gobierno dominicano en cuestiones laborales, y seguiremos haciéndolo. Tenemos una fuerte colaboración con el Ministerio de Trabajo, y estamos proporcionando asistencia técnica al Ministerio para ayudar a aumentar su capacidad de implementación del código laboral.

Pero seamos claros: esta acción no tiene que ver con el papel del gobierno. La ejecución gubernamental es la última herramienta. Se trata del papel del empresario privado de cumplir con la legislación
laboral que ya exige un trato justo para los trabajadores. Si es necesario que el gobierno haga cumplir la ley, ya sea aquí o en Estados Unidos, significa que el empleador ya ha dejado de tratar a las personas de forma justa.

Más allá de los derechos individuales de los trabajadores, todas las empresas representadas en esta sala merecen poder competir en igualdad de condiciones.

Cuando algunos empleadores cercenan los derechos laborales de sus empleados, les da una ventaja injusta sobre el resto de ustedes que sí están cumpliendo con las reglas.

Sabemos que estas prácticas laborales injustas no son un valor dominicano, como tampoco son un valor estadounidense, y no representan a la gran mayoría de las empresas dominicanas. Es nuestra esperanza que cada uno de ustedes trabaje junto a nosotros para crear un entorno internacional en el que tanto las empresas como los trabajadores que contribuyen a ellas puedan prosperar.

Amigos míos, los retos a los que nos enfrentamos son sustanciales, y no pretendo conocer los retos futuros a los que nos podemos enfrentar. Tampoco sé cuáles podrían ser las soluciones a esos retos. Sin embargo, creo que podemos sacar lecciones de lo que hemos vivido juntos en los últimos años.

Estados Unidos y la República Dominicana se han unido muchas veces, y seguiremos haciéndolo. Nuestros países están vinculados a un nivel muy profundo, la amistad entre nuestras sociedades es tan fuerte, que nos afectamos mutuamente en formas mucho más profundas que las relaciones entre la mayoría de los países.

A veces, sé que esto lleva a algunos a tomarse casi como algo personal parte de lo que sucede entre nosotros.

Pero como hoy celebramos una fiesta americana, aprovecharé la ocasión para compartir otra parte del Día de Acción de Gracias que es muy importante para mí. Sentarse a la mesa para comer juntos en Acción de Gracias tiene que ver con lo que nos une.

A veces llegan a la mesa de una comida familiar compartida amistosamente diferentes enfoques o formas de ver los problemas. El Día de Acción de Gracias consiste en dedicar esos momentos a escucharse y a oírse de verdad, y a fortalecer la familia.

Esa es mi esperanza para nuestra relación en este Día de Acción de Gracias.

Ustedes, en la comunidad empresarial, juegan un papel importante en el éxito continuo de este país y en la fortaleza de la relación entre nuestros países.

La Embajada no podría pedir un mejor socio que AMCHAM en nuestros continuos esfuerzos por mejorar la vida de la gente de nuestros dos países.

No hay mayor honor para mí que ser invitado a la mesa de Acción de Gracias de otras personas. Gracias por invitarme a la suya, y por todo lo que hemos hecho – y haremos juntos en el próximo año para hacer crecer y desarrollar esta relación.

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