20Octubre2017

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Puerto Rico trata de levantarse tras embastes de huracán María.

SAN JUAN. Los rescatistas intentaban el jueves llegar a las aturdidas víctimas del huracán María que devastó Puerto Rico, privó de suministro eléctrico a toda la isla y provocó deslaves e inundaciones. Mientras, en la isla de Dominica las autoridades reportaron 15 muertos y 20 desaparecidos. Se desconoce la magnitud de los daños ya que decenas de municipios permanecen aislados y sin comunicación desde que María llegó el miércoles por la mañana con vientos de 250 kilómetros por hora (155 millas por hora), los más fuertes en 80 años en Puerto Rico.

Árboles derribados y grandes inundaciones bloquearon muchas carreteras y calles, creando un laberinto que obligaba a los conductores a marchar contra el flujo. Patrullas policiales con altoparlantes advertían a la gente que respete el toque de queda de 6 de la tarde a 6 de la mañana impuesto por el gobernador para seguridad de todos.

“Este será un evento histórico para Puerto Rico”, dijo el director de emergencias Abner Gómez.

El presidente Donald Trump declaró el estado de desastre federal en la isla.

En San Juan, la capital, enormes eucaliptos cayeron cuadra por medio sobre una arteria principal de bares, restaurantes y cafés, algunos de los cuales sufrieron daños. Frente a un edificio de apartamentos, Adrián Pacheco, un operador de turismo de 40 años, relató que pasó ocho horas acurrucado en el hueco de una escalera con otras 100 personas cuando el huracán arrancó los postigos y derribó tres balcones.

“Creo que la gente no preveía que la tormenta llegaría de esta manera”, dijo. “Puesto que Irma en realidad no sucedió, pensaban que con María sería lo mismo”.

El huracán Irma, que rozó Puerto Rico el 6 de septiembre, dejó a más de un millón de personas a oscuras pero no causó víctimas ni grandes daños como en otras islas. María, en cambio, arrancó ventanas, convirtió calles en ríos y destruyó cientos de viviendas.

“Pasarán meses y meses antes de que nos recuperemos de esto”, dijo Félix Delgado, alcalde de la población de Cataño, a The Associated Press.

María ha provocado al menos 18 muertes en el Caribe: 15 en Dominica, dos en el territorio francés de Guadalupe y uno en Puerto Rico, donde un hombre falleció al ser golpeado por escombros que volaban.

El jueves por la mañana María era una tormenta de categoría 3 con vientos de 185 kph (115 mph). Tenía su vórtice 150 kilómetros (95 millas) al nor-noroeste de Punta Cana, República Dominicana, y se desplazaba hacia el noroeste a 15 kph (9 millas).

En República Dominicana, el meteoro destruyó varias viviendas. Francisco Arias, director de la Defensa Civil en Santiago, 150 kilómetros al norte de la capital, detalló que siete casas de concreto quedaron destruidas cuando un deslizamiento de tierra las impulsó hacia un río.

“Una esquina de mi casa se está yendo”, dijo el ama de casa Mercedes Jiménez al noticiario SIN de la televisora Color Visión, mientras veía como su vivienda comenzaba a caer hacia el afluente.

La tormenta también destruyó una decena de frágiles viviendas de madera en el poblado rural Loma Atravesada, en la península de Samaná, 250 kilómetros al norte de la capital, y provocó daños a los techos de casas, tiendas de regalos y restaurantes de la popular playa de Bávaro, en el extremo oriental de la capital.

Los propietarios de las viviendas afectadas, tanto de Loma Atravesada como en Bávaro, habían sido evacuados la víspera y llevados a casas de familiares en zonas más seguras o a albergues, informaron los organismos de socorro.

Trabajadores de los restaurantes de Bávaro, 200 kilómetros al este de Santo Domingo, removían los escombros dejados por el huracán, cuyo vórtice se acercó a 70 kilómetros (unas 40 millas) de la zona durante la madrugada.

Joel Santos, presidente de la asociación dominicana de hoteles y restaurantes, dijo que la infraestructura turística del país prácticamente no había sufrido daños y unos 5.000 turistas extranjeros habían sido evacuados desde la víspera y trasladados a Santo Domingo y localidades vecinas.

“Acá estamos más seguros, salimos bastante bien del hotel”, dijo a AP el turista chileno Gonzalo Araya, quien después de siete días de estar alojado en Punta Cana fue trasladado con los seis miembros de su familia a Santo Domingo.

Como Araya, cientos de turistas tuvieron que extender su estancia en República Dominicana debido a la cancelación de más de un centenar de vuelos y la suspensión temporal de operaciones en varias terminales aéreas.

“Gracias a Dios lo que esperábamos no llegó, fue mucho más benigno”, dijo por teléfono Ernesto Veloz, presidente de la asociación de hoteleros de la zona Bávaro-Punta Cana.

Aseguró que el mayor problema que enfrentaban el jueves los hoteles es “controlar a los turistas, porque quieren acercarse a la playa y vivir la experiencia” del huracán.

Los aguaceros y fuertes vientos de la tormenta afectaron la infraestructura eléctrica y cerca de 250.000 viviendas no tenían servicio de energía, incluidas 100.000 en las zonas turísticas de Puerto Plata, en el norte, y 40.000 en la capital, informó Ernesto Pérez, director de gestión de la institución que administra ese sector.

Cerca de 10.000 viviendas fueron evacuadas en diferentes partes del país de República Dominicana ante eventuales inundaciones.